Publican nuevo libro sobre los refugiados judíos acogidos por China durante la Segunda Guerra

15/Dic/2017

El Pueblo en Línea

Publican nuevo libro sobre los refugiados judíos acogidos por China durante la Segunda Guerra

Un nuevo libro que ofrece amplias
perspectivas sobre los refugiados judíos acogidos por China durante la Segunda
Guerra Mundial, fue presentadoeste 12 de diciembre en Shanghai.
Los refugiados judíos en China (1933-1945):
historia, perspectiva y modelo chino”es la culminación de un proyecto
patrocinado por el Fondo Nacional de Ciencias Sociales de China.
El editor de la obra es Pan Guang, profesor
de la Academia de Ciencias Sociales de Shanghai y decano del Centro de Estudios
sobre la Comunidad Judía.
«Hoy la información se transmite muy
rápido, y silos historiadores chinos no encuentran un modo eficiente de
publicar su punto de vista sobre los hechos históricos acontecidos en China,
otros se expresarán primero sobre el mismo asunto», advirtió Pan.
Durante sus visitas al extranjero, Pan se
ha topado con erróneas interpretaciones sobre los hechos históricos sucedidos
en China con relación a los refugiados judíos. Y citó el ejemplo de un mapa que
encontró en Austria donde se resaltan las ciudades que acogían a los refugiados
judíos. Sin embargo, Shanghai estaba marcada con una bandera japonesa.
«Pensaron que eran los japonés los que
acogían a los refugiados porque Shanghai en ese momento estaba bajo ocupación
nipona”, subrayó.
Entre 1933 y 1941, alrededor de 30.000
refugiados judíos llegaron a China. La mayoría de ellos aterrizó en Shanghai,
una ciudad abierta que no requería visa de entrada. Tras el ataque japonés a
Pearl Harbor, en diciembre de 1941 las autoridades japonesas ocuparon los
asentamientos extranjeros y las concesiones en Shanghai, obligando a los
residentes a vivir dentro de una zona especial en el distrito Hongkou.
Estrictamente hablando, Hongkou no era un
área de exclusión. Dentro, era una mezcla de residentes chinos y extranjeros.
«Los chinos y los judíos se ayudaron
mutuamente, atravesaron dificultades y sobrevivieron juntos a la guerra»,
asegura Pan.
Los refugiados judíos también encontraron
refugio en otras grandes ciudades chinas como Tianjin, Beijing, Hong Kong y
Chongqing. Asimismo, desde principios del siglo XX, ya Shanghai era un fuerte
bastión de la comunidad judía, compuesta principalmente por sefardíes y judíos
rusos.
Pan considera que entre los refugiados de
guerra cabe recordar a un gran número de músicos, médicos y profesionales que
aportaron mucho a Shanghai, en particular, y a China,en general.
Entre ellos cabe destacar a los miembros
fundadores de la primera orquesta sinfónica de China y al decano del
departamento de neurología de la Universidad Saint John’s. Algunos también
participaron como soldados en la guerra de resistencia contra el invasor
japonés (1931-1945).
A lo largo de 40 años de investigaciones,
Pan ha experimentado la transformación del estudio de los refugiados judíos en
China. Antes, era un hecho históricoque apenas captaba la atención de los
académicos y ahora tiene un amplio interés público. De hecho, hasta se han
creado películas y espectáculos musicales sobre la experiencia judía en
Shanghai, documentadas sobre la base de las investigaciones históricas
realizadas por Pan y sus colegas.
La publicación deeste nuevo libro marca un
significativo avance en la investigación histórica de ciencias sociales”,
afirmó Wang Jian, director del departamento de historia de la Academia de
Ciencias Sociales de Shanghai. “Y especialmente valiosa es la información que
recopila en la voz de los propios refugiados y sus descendientes.”
Aportando documentos y objetos de valor
históricos, el Museo de Shanghai solicitará que se registre la historia de los
refugiados de Shanghai como parte del Programa Memoria del Mundo, en virtud de
lo establecido por la UNESCO.
Este reconocimiento ayudará al Museo de
Shanghai a autenticar un nuevo lote de material para su colección”, subrayó
Pan.
El proyecto de investigación para escribir
“Los refugiados judíos en China (1933-1945): historia, perspectiva y modelo
chino” duró siete años.
«Toda la civilización humana es una
gran comunidad de destino compartido. Es por ello por lo que tenemos que
ayudarnos mutuamente», concluyó Pan.